LA HIPERTENSIÓN Y SU IMPACTO NEGATIVO PARA TU SALUD

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Dificulta la circulación en las piernas

Cuando el exceso de presión afecta a las arterias de las extremidades inferiores aparecen problemas de circulación. Este trastorno se conoce como claudicación intermitente.


La alteración provoca undolor de tipo muscular intenso en las piernas, las pantorrillas o los muslos, que aparece al caminar. Según su gravedad, incluso puede obligar a detenerse cada cierta distancia. El dolor suele remitir cuando se está en reposo.

Daños en el cerebro
La hipertensión favorece que se inflame el tejido que recubre los vasos sanguíneos del cerebro. Esto facilita la formación de trombos, que pueden obstruir las venas y dar lugar a un ictus, o accidente cerebrovascular.

Además, cuando los vasos sanguíneos de la cabeza se estrechan llega menos sangre oxigenada al cerebro, y se sospecha que esto puede provocar daños cognitivos a largo plazo, como por ejemplo en la capacidad de recordar y memorizar.

Por otro lado, una reciente investigación de la Universidad Sapienza de Roma (Italia) sostiene que la presión arterial elevada puede acabar lesionando las vías nerviosas que hacen de conectores en algunas áreas del cerebro. En concreto, los daños observados en las personas que participaron en el estudio afectaban al funcionamiento ejecutivo, la regulación emocional y las tareas de atención.

Aumenta el riesgo coronario
Cuando la presión sanguínea es muy alta, la sangre choca a gran velocidad contra las paredes de venas y arterias. Estas se protegen de la agresión volviéndose más rígidas y gruesas y endureciéndose gradualmente.

Al irse estrechando poco a poco, el corazón tiene que trabajar más, lo que puede hacer que se fatigue. Y este sobreesfuerzo favorece la aparición de problemas como insuficiencia coronaria, la angina de pecho o las arritmias. A su vez, la agresión sobre las arterias incrementa el riesgo de trombosis, infarto, aneurismas…




Un peligro para la vista

Los ojos también reciben sangre y un exceso de presión continua puede ocasionarles daños, especialmente en la retina. Cuando las venas de esta zona del ojo se estrechan, se pueden producir pequeñas hemorragias (retinopatía hipertensiva).

Visión doble, disminución o pérdida de la visión y dolores de cabeza son algunos de los síntomas más habituales, aunque a menudo estas señales no se presentan hasta que la persona lleva bastante tiempo manteniendo una presión arterial alta y ya se han producido daños en la retina.

La hipertensión también puede favorecer la aparición de una lesión hemorrágica en el nervio óptico, que se denomina neurorretinopatía.


Debilita tus riñones
Para depurar la sangre que llega a un ritmo rápido, los riñones también tienen que trabajar más. Y como en el caso de las arterias coronarias, los vasos sanguíneos que pasan por ellos también se vuelven más rígidos.

Con el tiempo, los riñones pierden funcionalidad y cada vez les cuesta más eliminar las toxinas. Esto origina mayor retención de líquidos y, si el daño continúa, puede derivar en una insuficiencia renal crónica.

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